Es bien sabido que las expectativas influyen en la marcha de la economía. De ahí el empeño de las autoridades por mantener la confianza en el futuro, tanto de parte de los inversionistas como de los consumidores, lo cual no siempre ocurre en paralelo. Durante el gobierno de Alan García, por ejemplo, los empresarios y las clases medias y altas mantenían generalmente expectativas favorables, mientras los sectores populares veían el futuro con pesimismo. Con el triunfo de Ollanta Humala se invirtieron los papeles: los optimistas de antaño cayeron en depresión y quienes antes las veían negras se han entusiasmado. Ahora, luego de un mes de gestión, la mayor parte de la opinión pública ve el futuro con expectativas positivas en tanto un sector significativo de inversionistas y de la clase alta todavía mantiene muchas dudas.
Hace tres años, cuando estalló la crisis financiera internacional, la opinión pública peruana pasaba por un ciclo pesimista. Según las encuestas de Ipsos APOYO, en agosto del 2008 sólo 25% creía que su situación económica familiar estaría mejor 12 meses después, mientras 29% pensaba que estaría peor. Ese pesimismo contribuyó a que la crisis internacional llevase al país a un estancamiento en el 2009. Hoy, por el contrario, el 42% piensa que estará mejor dentro de un año mientras apena el 5% cree que estará peor. Esta expectativa favorable debería tener un impacto positivo en el consumo durante los próximos meses, siempre y cuando la inversión no se contraiga.
La actitud empresarial hasta el momento es de cautela. Según la encuesta aplicada en la reunión anual del SAE de APOYO Consultoría el 23 de agosto, el 18% pensaba incrementar su inversión, el 75% mantenerla y solo el 6% disminuirla. La encuesta fue aplicada antes de la presentación del presidente del Consejo de Ministros, Salomón Lerner, ante el Congreso de la República. El tenor concertador y moderado del discurso de Lerner debería haber tenido un efecto favorable en la comunidad empresarial.
Tanto el Presidente como su Primer Ministro parecen tener claro que el crecimiento económico es un objetivo prioritario del país y que ello requiere de la confianza de los inversionistas. Lo que algunas autoridades y congresistas oficialistas todavía no parecen percibir plenamente es que, como consecuencia de las traumáticas experiencias que se vivieron en los setenta y los ochenta, cualquier iniciativa estatista o que imponga mayor rigidez a la actividad empresarial suscita grandes dudas y temores que desalientan a la inversión privada.
La buena noticia para el gobierno y los empresarios es que a la opinión pública le interesa muy poco la promoción de empresas estatales o la generación de normas controlistas. No es que estén necesariamente en contra, sino que la gran mayoría percibe estas iniciativas como temas técnicos y poco relevantes para su vida cotidiana. En consecuencia, haría bien el gobierno en olvidarse de ideas y propuestas de grupos minoritarios, no sólo porque tendrían un impacto muy negativo en la confianza de los agentes económicos, sino porque tampoco generarían ningún “beneficio” en cuanto a incremento de su popularidad.
La confianza ciudadana depende, sobre todo, de que se perciban avances en la gestión pública en materia de seguridad, educación, salud, justicia e infraestructura y que el gobierno evite verse envuelto en algún escándalo de corrupción. El Presidente y el Premier han dado claras señales de tener esa visión. De continuar por ese camino en otras instancias gubernamentales, no cabe duda de que la confianza de la ciudadanía y de los inversionistas seguirá evolucionando positivamente.


8 comentarios al artículo
A nuestros lectores.
SemanaEconomica.com es un medio de comunicación plural que acoge en sus blogs a colaboradores de reconocida trayectoria en sus respectivos sectores. Agradecemos sus visitas y comentarios, pero pedimos que éstos se centren en las ideas y temas vertidos. Instamos a no atacar con improperios ni calificativos al blogero ni a los demás comentaristas. De volver a incurrir en ello, no sólo lo editaremos, sino que también eliminaremos el comentario. Gracias por su comprensión.
Efectivamente las expectativas actuales son favorables en un 70 % pero con una diferencia fundamental, ahora no son sólo los peruanos de Lima o de la Costa sino también los de la Sierra y Selva los que se sienten más optimistas, pues consideran que el nuevo gobierno por fin se comienza a preocupar de ellos y de los más pobres, es decir se inicia un proceso de redistribución más equitativo de la riqueza y por tanto la generación de confianza en que se incrementará realmente el poder adquisitivo y de consumo de los más desvalidos.
Esperemos que los problemas económicos y financieros de USA y la Unión Europea no se lleguen a desbocar y causen una nueva recesión, pues podría afectar nuestras exportaciones y por ende los ingresos del fisco, en todo caso tendría que implementarse rapidamente una política económica anticíclica y mucha inversión pública, pero no necesariamente a través de empresas públicas, sino de mayor inversión en infraestructura en agua, alcantarillado, energía, y carreteras en provincias principalmente.
Creo que las expectativas favorables deben ayudar a crezca la inversion de todo tamaño, no solo la grande. Si esto funciona, el consumo aumentara. Si hacemos prevalecer solo el consumo y los resultados de corto plazo, nos podria pasar lo que a EUA.
Por otro lado, no podemos generalizar en el analisis respecto a lo que paso en otras epocas porque las condiciones y los actores no son los mismos. Creo que hay que aprender del pasado, pero no podemos descalificar inicitativas simplemente porque nos recuerdan malas experiencias. Mejor analizarlas al detalle y determinar su aplicabilidad en este momento.
Por ultimo, los formadores de opinion en este medio deben asegurararse de dejar a un lado intereses personales o de grupo para que su aporte sea util para el pais.
EXPECTATIVAS. CONFIANZA.
Claro análisis desde el punto de vista de los dos grandes sectores de la población peruana (los incluidos y los excluidos).
Esperemos que este gobierno maneje algo más de empatía que sus predecesores y se concentre en aliviar las necesidades de esos focos de pobreza y agitamiento social que están claramente identificados. Mientras tanto, que mantenga el crecimiento y amplíe las oportunidades para los que ya están en el carro del desarrollo.
Ranulfo, aunque coincido en algunos puntos, olvidate de compararnos con los BRIC, ellos tienen mas de la mitad del mercado mundial y pueden cerrar sus fronteras y vivir aislados del mundo, nosotros no podemos darnos ese lujo. Las dudas sobre el autor las comparto pero este no es un mitín, por favor un poco mas de educación, se discuten las ideas no a las personas, gracias.
Ranulfo solo ha transcrito dos parrafos del autor a menos que hayan borrado algún post. A mi me encantaría que al gobierno se le olviden sus sueños populistas y que no nos atormenten con la idea de crear empresas estatales que solo se comen nuestros impuestos de manera eficiente: sin embargo, esa es mi opinión y así como no podemos generalizar sobre la cautela de los inversionistas (caso Carlos), tampoco podemos generalizar diciendo que a la opinión pública le importa poco la promoción de empresas estatales o la generación de normas controlistas. Estamos de acuerdo con lo primero que no le importa a la mayoría pero respecto a lo segundo, a la mayoría de pobres le encantaría que suban el sueldo mínimo, fijen el precio de los alimentos básicos y cosas como esa (depende como lo preguntes en tus encuestas Torres).
A mi me suena a que el autor defiende los intereses de sus grandes clientes dandole espacio a sus reclamos, perdonen mi paranoia pero después de las últimas elecciones son muy pocas las personas en las que confío que dicen las cosas de manera honesta y no para beneficiarse directa o indirectamente. Que Torres defienda los intereses de sus clientes no me parece mal, lo que no me gusta es que nos quiera vender verdades a medias.
Saludos
Gutix
Ranulfo, estas hablando piedras
Torres, yo soy de clase alta y invierto y mis amigos igual, es el momento, credito barato, acciones para invertir con multiplos muy elevados, asi que mejor invertir, viejo el tiempo pasa y muertos no podemos hacer plata.
Que preocupa, el tipo de cambio, Peru puede convertirse en un pais caro y eso no ayuda a la competitividad.
Gobernar al Perú es muy dificil, hay mucha desigualdad, de acuerdo con los aportes del Señor Torres.
El señor Ranulfo debería ser más claro y debatir con ideas, habla tonterias; parece que a leído otro Blokc.
Lo que algunas autoridades y congresistas oficialistas todavía no parecen percibir plenamente es que, como consecuencia de las traumáticas experiencias que se vivieron en los setentas y los ochentas, cualquier iniciativa estatista o que imponga mayor rigidez a la actividad empresarial suscita grandes dudas y temores que desalientan a la inversión privada. TORRES...... dixit
es que a la opinión pública le interesa muy poco la promoción de empresas estatales o la generación de normas controlistas. No es que estén necesariamente en contra, sino que la gran mayoría percibe estas iniciativas como temas técnicos y poco relevantes para su vida cotidiana. En consecuencia, haría bien el gobierno en olvidarse de ideas y propuestas de grupos minoritarios Torres...dixit.