En el artículo pasado dejamos una lista de temas y preguntas complicadas que configuran el duro debate sobre la problemática del cambio climático. Varios de ustedes que tuvieron la deferencia de leer lo que escribí dejaron claramente sus opiniones en el Blog. Vamos a intentar poner algún orden a los diferentes “vectores” que apuntan sobre este tema.
¿Cómo llegamos a la situación actual?
A finales del siglo XIX, Svante Arrhenius señaló que al ritmo en que se venía consumiendo energía en ese entonces, la temperatura de la tierra se iba a elevar en 5 grados centígrados en los próximos tres mil años. Bueno, dada la tendencia de los seres humanos por superar récords, todo parece indicar que al ritmo en que hemos consumido energía, estamos tan sólo a un siglo de romper las proyecciones del Premio Nobel de 1903. Las cifras de la IEA (International Energy Agency) en su World Energy Outlook de noviembre muestran proyecciones de terror para el mundo de mantenerse las tendencias actuales de crecimiento de la demanda. Así, asumiendo por ejemplo un crecimiento promedio anual por energía fósil en 1,5% del 2007 al 2030, las concentraciones de gases sobre la tierra se harían tan intensas de forma tal que elevarían las temperaturas de la tierra en 6º centígrados!!! Se imaginan un mundo así.
Las acciones que imponen evitar 6º más de temperatura en la tierra
Incrementos de seis grados de temperatura en la tierra (concentraciones de gases de 1,000 ppm-promedio relativo de gases por metro cúbico de aire) es una situación que no nos podemos permitir por la terribles consecuencias en términos económicos aunados a los daños a la sociedad en cuanto a mayores desastres climatológicos (tormentas, fuegos forestales, inundaciones), contaminación de los mares, pandemia en fin, lo que hemos venido observando en los noticieros, pero elevados a varios niveles de potencia tanto en magnitud como en frecuencia.
Los científicos han determinado, que para detener un daño irreparable sobre el planeta, tenemos que evitar que éste se caliente en más de 2º centígrados. En términos de concentraciones de gases, la IEA ha colocado como meta estabilizar las concentraciones en 450 ppm (que va de la mano con el incremento a 2º C), lo que implica reducir las emisiones de gases entre 25 y el 40% (dependiendo del grado de emisión actual que tenga un país) hacia el año 2020. Esto a muchos les parece imposible y difícil de concretar.
Entonces, a reducir emisiones de CO2 ¿no es cierto?
Claro, hay que reducir emisiones, pero no todo es tan fácil como decirlo. El gran problema como comentábamos en el post anterior es un tema de incentivos. La manera como se encuentra configurada las necesidades de energía y la oferta existente limitan muchísimo cumplir con el objetivo de “salvar la tierra”, y con ello pasar de los discursos a la acción. Entonces, cuando se trata de decidir como recortar emisiones de gases, todos dan un paso al costado porque implica mayores costos en el corto plazo. Estos se traducen en: (i) consumir menos energía y así crecer menos; (ii) pagar sanciones por superar los límites de emsión de CO2; o (iii) pagar por tecnologías menos contaminantes pero muy caras.
Entonces, vienen las justificaciones y acusaciones entre países desarrollados y los que no los son. Los primeros señalando que todos deben hacer recortes en la emisión de gases contaminantes, y sobre todo los emisores de grandes volúmenes como lo son los chinos. Por su lado, los emergentes acusan a los desarrollados por ser los principales culpables de las concentraciones actuales de gases dado el largo proceso previo de desarrollo; también evocan al derecho (llámese urgencia) que tienen los países pobres en consumir energía para crecer, así como lo injusto que sería incrementarle los costos en esta etapa del crecimiento. Asimismo, los países emergentes señalan que los países desarrollados todavía siguen siendo los grandes contaminadores de la tierra, si se hace una medición de emisiones de gases per cápita.
Como se ve, las dificultades sobre la mesa son evidentes, y es todo esto lo que al final llevó a que la Cumbre de Copenhagen del próximo diciembre haya tenido que limitar sus alcances. Las conversaciones y reuniones preparatorias que los países fueron sosteniendo en meses previos, hicieron tan larga la lista de desacuerdos y exigencias, que hacían prever que ningún compromiso realista podía ser alcanzado.
La procesión va por dentro… y pasa por China y Estados Unidos
Comentado lo anterior, se podría decir que la solución pasa porque se pongan de acuerdo los principales exponentes de cada una de las partes, Estados Unidos y China, y consensuando las respectivas políticas nacionales de energía. Es prácticamente imposible pensar en lograr acuerdos globales sin que en casa estén dispuesto a hacerlos suyos. El Protocolo de Kyoto es un ejemplo de un compromiso impulsado por el Vicepresidente de entonces Al Gore, en 1997, luego firmado por el presidente Bill Clinton, y luego no ratificado por el Senado estadounidense. Ahora, desde junio pasado está en el Senado el proyecto de ley del Cap and Trade, un esquema que establece límites a las emisiones y al mismo tiempo da acceso a la creación de mercados para racionalizar permisos de emisión de carbono a las industrias. Asimismo, existen varios senadores que buscan incorporar limitaciones a las importaciones de los productos de aquellos países que se consideran grandes emisores de CO2, aunque esto último quizá no sea lo más recomendable, por el daño que podría generar al comercio internacional. Existen metas de reducción en las emisiones de las industrias, aunque algunos señalan que no son suficientemente comprometidas. Este proyecto de ley, sin embargo, se ha visto postergado por otras urgencias en el Senado Norteamericano, y todo indica que podría empezarse a ver recién a partir de mayo del próximo año.
En el caso de China, si bien han sido muy claros en su defensa del derecho a crecer y continuar con emisiones de CO2 elevadas, lo cierto es que han venido tomando acciones dirigidas a la investigación y desarrollo de tecnologías generadoras de energía limpia. Diferentes especialistas en mercados de energía señalan el liderazgo tomado por este país, que se concreta en hechos tangibles como en la construcción de una de las plantas de energía solar y energía eólica más grandes del mundo, así como en el desarrollo de vehículos con consumo de energía eléctrica. Asimismo, anticipando quizá que la clave del desarrollo de China esté en tomar esta industria por asalto desde ya, se vienen consolidando como uno de los principales exportadores de tecnología, componentes e insumos de la industria renovable.
Además, hace pocas semanas, como parte de las reuniones de las Naciones Unidas en Nueva York, Hu Jintao declaró que China se compromete en los próximos años a una reducción importante en la emisión de CO2 de cara al 2020. Queda por conocer los montos de ese compromiso.
Hacia Soluciones de Verdad
Entonces, nos encontramos en un contexto complicado para nuestro planeta y el punto es como empezar a enfrentarlo. Las proyecciones del incremento de temperatura dadas por la IEA indican un escenario insostenible para la humanidad. Ahora bien, esto puede ser tomado con un espíritu de negación o de fatalismo; y ninguno de los dos son actitudes que contribuyan a la solución, pues bajo la primera perspectiva, se suele confiar mucho en la actitud del ser humano innovador que encontrará la solución tecnológica en el momento indicado, y ello evitará incrementar la temperatura en más de dos grados centígrados y con ello, el problema no existe. Una perspectiva fatalista, en cambio, lejos de generar el sentido de urgencia, lo que puede terminar produciendo es un escenario de parálisis, es decir, ¿para qué hacer algo si no va a servir de nada?
Una solución realista implica plantear alternativas que sean posibles de ser implementadas por todos los actores, intentando no ahuyentar a ninguno de los países claves. Ello parte por entender, por ejemplo, el argumento de los países pobres que tienen derecho a acceder a energía básica que les permita subir peldaños dentro de la escalera del desarrollo. Tal vez lo mejor sea plantear objetivos desde una perspectiva de consumo de energía básica pues, como señala recientemente Nacy Birsdall y Arvind Subramanian, “nadie consume emisiones de CO2”. Según ellos, un punto que puede ayudar es definir estos derechos a contaminar balanceándolos con deberes claves a favor del mundo, por ejemplo exigiéndole la incorporación de tecnologías más limpias de forma paulatina. Adicionalmente recomiendan generar un gran fondo con importantes cantidades de recursos colocados por los principales emisores de gases, dirigidos a la investigación y desarrollo en este campo, que es lo que finalmente aportará una solución sostenible. Esto concuerda perfectamente con la visión de Vijay Joshi, quien plantea como base de una solución la “política de no atacarse” entre países, con el fin de lograr una correcta distribución de los costos de reducir las emisiones. Ello implica que los países en vías de desarrollo tengan cierto “crédito” al inicio para emitir gases contaminantes, y que éste se vaya reduciendo en tanto estas naciones obtengan metas de reducción de la pobreza.
La solución realista, implica también considerar que el tema de la reducción de emisiones de CO2, va de la mano con el hecho que los países necesitan asegurar fuentes de energía para el futuro. Como señala el Editor de Energía del Financial Times, Ed Crooks, hay que estar atentos a tendencias claves como el del (i) papel de la electrificación donde la clave tecnológica descansa en encontrar la forma de almacenarla convenientemente; (ii) el proceso de “descarbonización”, que depende finalmente de las decisiones políticas y de los avances en electrificación; (iii) la localización de las fuentes de energía y el posicionamiento en el uso y desarrollo tecnología de energía renovable; y, (iv) como se desarrollan los planes de optimización en el uso de la energía, hecho que necesita mayor avances en mircro generación y en tecnologías de la información.
Bye bye Copenhagen 2009 … Hola México 2010
Los principales líderes ya han señalado que la cumbre de cambio climático en Copenhagen el próximo diciembre sólo servirá para alcanzar compromisos políticos y que la gran cumbre de las soluciones será en México a finales del próximo año. Mencionábamos que para que ello sea alcanzable será necesario alinear objetivos nacionales e internacionales, a través de compromisos pragmáticos.
En esa línea, resultan alentadores los últimos acuerdos alcanzados entre el Presidente Obama y el Primer Ministro chino Hu Jintao; iniciativas que cuentan con una gran dosis de pragmatismo. Se plantean acciones concretas para ir hacia delante en (i) la creación de un centro de investigación para el desarrollo de tecnologías limpias; (ii) la aplicación de éstas para el uso eficiente de energía en edificios; (iii) el impulso conjunto para el desarrollo de vehículos eléctricos; (iv) compartir tecnologías para el uso de carbón limpio; y, (v) programas de extracción de gas natural.
Lo más resaltante de estos últimos entendimientos es que apuntan al desarrollo tecnológico y la eficiencia, dándole un matiz importante al discurso tradicional que sólo se enfoca en el mensaje de reducción de emisiones. Evidentemente esto no es suficiente, pero puede ser una señal que permita anticipar una luz de esperanza de dar pasos importantes en México 2010. Por el futuro de nuestros hijos y de los que los sucedan, ojala que alineemos intereses a favor de salvar al mundo. Es nuestra responsabilidad.


13 comentarios al artículo
De acuerdo en que no debemos hablar de un desastre, pero tampoco se debe ignorar que hay un problema... la idea es buscar una solución y probablemente la propuesta de Kyoto no sea la mejor- les recomiendo leer a Bjorn Lomborg (cool it es la versión corta- o the skeptical environmentalist) si quieren entender el problema y tener algunas alternativas de soluciones desde un punto de vista más científico...
les sugiero vean en internet un video llamado: HOME
Hay que tener cuidado con ambos extremos. Los ambientalistas tienen incentivos para decir que la cosa está peor de lo que realmente está (porque así obtienen más fondos para sí). Pero algunos sectores empresariales (por ejemplo, las generadoras de electricidad a carbón) tienen incentivos para afirmar lo contrario, esto decir, que no hay calentamiento global. Los mismos científicos tienen intereses perversos al buscar la notoriedad: saben que asumiendo una postura extrema -para cualquier lado- van a ganar visibilidad.
Hay que ser escéptico de ambos lados y analizar la data dura. Ahora, al margen de si se cree o no en el calentamiento global, lo que no tiene sentido es seguir defendiendo un escenario de "business-as-usual" en el cual se sobreexplotan los recursos del planeta y no se internalizan los costos ambientales. Lo que hay que hacer -por un criterio económico más que ambiental- es promover la EFICIENCIA en el consumo de los recursos del planeta. El desperdicio es inmoral desde cualquier punto de vista.
Y siguiendo lo que dijo César FS, '... y para que Al Gore se llevara el Nobel de la Paz (?)'
Vean este video en Youtube que es muy ilustrativo al respecto: http://www.youtube.com/watch?v=xzSzItt6h-s
Pst, pst. Por si acaso, se acaba de revelar el fraude que es todo este asunto del calentamiento global. En realidad, a estas alturas, el mundo se esta enfriando. ¡Despierten! Esto no fue sino una farsa para hacer mucha plata a costa de ptrocinios y otros elementos de fuerza.
Solo un comentario general, dejemos de hablar de que el planeta se acabar o llegará a su fin, la Tierra continuará y en todo caso un “accidente llamado hombre” dejara de existir.
La tierra comenzó a formarse hace 4,500 millones de años. Hace 2,000 millones se dieron las condiciones para que ciertos “estomatlitos” comenzaran la producción de oxigeno, y 2,000 millones de años después – esto es hace solo 500 millones de años – se llego a producir tal cantidad de oxigeno que apareció la vida.
Hace 350 millones de años el 99% de las especias animales (las que se llamaban, los “mounstros prehistóricos”) murieron precisamente por una elevación de la temperatura en un 30%. Fue el fin de la vida??, NO … 50 millones de años después aparecieron los dinosaurios que poblaron la tierra por 250 millones de años. Recién hace 80 millones de años los dinosaurios se extinguen, se acabo el mundo??, NO …. La evolución continua y hace solo 1 millón de años aparecieron los primeros homínidos, nuestros antepasados. Ahora bien, el hombre, el famoso “sapiens sapiens”, solo tiene 100,000 años de existencia. Comparada a la vida de la tierra, la presencia del hombre en la tierra ha sido insignificante/ irrelevante.
Como lo menciona Jaime es un tema que finalmente lo "administra" la Naturaleza...
Como seres humanos poco o casi nada aportamos al planeta, lo explotamos, exprimimos, contaminamos, lo estandarizamos (reducimos la cantidad de especies en función a nuestra conveniencia) y un laaaaaaargo etcétera.
Cumplimos el mismo proceso que el de un parásito cualquiera.
Miren el programa de History Channel, "La Tierra sin Humanos", para hacerse una idea de que si mañana desaparecemos, pasaran varios miles de años y aún los efectos de nuestra existencia seguirán afectando al planeta.
Definitivamente el "crecer y multiplicarse" no es la mejor de las opciones.
Tambien es hora de dejar de esperar un cambio de los GRANDES y pensar en cómo modificar nuestro estilo de vida...la cantidad de gas metano que produce la industria ganadera es mayor al que produce la industria automovilistica...o sea más contaminamos comiendo un baby beef que manejando!...suena a (mal) chiste, pero es asi...
Todas opiniones interesantes, sin embargo centradas en proyectar factores constantes, considerando que ninguno de ellos va a cambiar en el tiempo, cuando eso es precisamente lo que va a ocurrir, y siempre ha ocurrido. La razón por la que pocos 'expertos' pudieron predecir la reciente crisis financiera fue precisamente por eso, por pensar de manera 'antropocentrica'.
Hay que considerar que la Naturaleza tiene una 'agenda' distinta a la de nosotros, ya que 'ella' no responde a los mandatos políticos o ideológicos de unos señores reunidos en Copenhague o Kyoto (o anteriormente en la Santa Inquisición), ni considera al 'hommo sapiens', y menos al planeta Tierra como sus principales objetivos. Ella tiene planes que trascienden tanto al ser humano como al planeta azul.
Lean 'Los próximos 10,000 años' de Adrian Berry para que los haga bajar de esa nube.
Hace un año estuve en Globe 2008, una cumbre empresarial vinculada al tema de Cambio Climàtico. El debate final, luego de las inevitables llamadas a la toma de conciencia fue: incentivos o impuestos? Exigir o convencer. Hay un par de temas más que casi nunca oigo relacionados con este vital tema.Cómo afecta nuestra manera de hacer agricultura al calentamiento? Leyendo anoche el site de ISIS ( http://www.i-sis.org.uk/EuropesUprisingAgainstGMOs.php ) veo que la agricultura orgánica puede ser más productiva y contribuir a reducir el calentamiento. Es un ejemplo entre otros. Gaia tiene, según los primeros textos de James Lovelock, recursos para auto equilibrarse. Cómo ayudarla a que lo haga, aparte de reducir emisiones, que nadie quiere, en la práctica, reducir. Observar la dinámica del planeta es más facil que alinear los intereses económicos a dicha "forma de ser". Me parece una encrucijada evolutiva básica que puede determinar la continuidad de la especie en el contexto desarrollista actual o, por otro lado, la inevitable oportunidad de inaugurar las sociedades post carbono del futuro, unas en las que los criterios actuales sean un lamentable error a corregir bajando al llano de las tecnologías intermedias y las productividades a escala humana en un contexto demográfico y cultural radicalmente diferente.
Creo que el sol de 50 años atrás no me produjo el cáncer a la piel, sino éste, el de los últimos 25 años, que tampoco tiene la culpa...
Cuídense...
Cuídenle!
He leído que en el Financial Times que Obama va llevar una propuesta concreta sobre reducción de emisiones ahora a Dinamarca. ¿Mejoran las perspectivas de esta reunión de diciembre?
Hola David, digamos que la estrategia de "no atacarse" conduce a que se establezcan regulaciones medioambientales diferenciadas entre países (por ejemplo, más estrictas en función a mayor CO2 per cápita) y con un grado de efectividad bajo (por la dificultad de fiscalizarlas). ¿Cuán probable es que se dé un escenario como éste y que eventualmente derive en una guerra arancelaria entre países para compensar ese desequilibrio regulatorio?
Si la idea es generar crecimiento económico con baja intensidad de carbón, qué alternativa te parece menos reñida con el comercio internacional: ¿los sistemas de cap-and-trade o aplicarle un impuesto directo al carbón?
Un fuerte abrazo,