¿Más rigidez o más flexibilidad? ¿Pro empresa o pro trabajador? El jueves el ministro de Trabajo presentará un proyecto de ley sobre un sector clave en la economía: “el mercado laboral”. Algo que sin duda tendrá un impacto en tus finanzas.
Voy a tratar de no aburrir, pero es un tema que me apasiona. No tanto porque sea un gran investigador del tema, sino porque por fortuna tomé dos cursos con el profesor Richard Rogerson, gran profesor y especialista en el tema. Incluso creo que candidato a ganarse alguna vez el Premio Nobel en Economía.
En fin, para hacer el cuento largo, corto; el mercado laboral es como el matrimonio, los novios y las parejas en general. El mercado es dinámico, la gente encuentra trabajo, es despedida, renuncia para cambiar de trabajo, se retira, se incorporan nuevos, etc., etc., etc.
Las personas se emparejan con las empresas por un tiempo o para toda la vida. Algunas veces las personas dejan a las empresas y otras veces las empresas dejan a las personas. Finalmente es un proceso de búsqueda permanente con el afán de lograr un matrimonio ideal, o al menos feliz. Finalmente -como dice el dicho-, el matrimonio es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia.
En el mercado laboral hay variables específicas de ese mercado. Hay una oferta y una demanda de trabajo, pero también hay una función de emparejamiento, influenciada, entre otras cosas, por una tasa de encuentro y una tasa de “expulsión”, por ejemplo. En este caso estamos hablando de modelos de “matching” o de encuentros. Éstos son modelos inicialmente desarrollados por Diamond, Mortensen y Pissarides.
En criollo lo que dicen estos modelos es que hay variables que influyen en esta función de encuentros. Por ejemplo, los modelos sugieren incrementar la tasa de encuentros y reducir el costo de expulsión, para incrementar los “matching”. ¿Por qué? Si me cuesta mucho dejar a la novia, eso finalmente también impacta en que tenga menos novias y, por lo tanto, menos pruebas y errores. Por otra parte, si hay más “matching” posibles, o el mercado tiene menos rigidez, habrá más probables matrimonios. No necesariamente la cantidad es calidad, y menos en el matrimonio, pero la metáfora ayuda para entender el mercado laboral. Lo que finalmente queremos es muchos matrimonios felices. Es decir, empleadores que contraten empleados y si fuera posible un desempleo muy bajo, o un nivel de desempleo “natural” como se dice en economía. Queremos una función de encuentros aceitada, es decir, un mercado donde la entrada y salida del mercado laboral fluya.
Por lo tanto, tenemos que incrementar la frecuencia de los encuentros (bajar los costos de los encuentros u otros temas relacionados) y minimizar los costos de expulsión. Finalmente no hay alguien mejor que otro, ni la empresa ni el empleado, ni el hombre ni la mujer. Los dos son necesarios para lograr matrimonios felices o relaciones laborales felices. Con esto quiero dejar claro que no tomo una posición ni pro empleado ni pro empleador, sí pro matrimonio.
Esperemos que la reforma próxima sea inteligente. Recomiendo estudiar la economía checa. ¿Tú qué sugieres?
¡Hasta la próxima!


3 comentarios al artículo
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Excelente artículo, deben de haber cambios en temas de retención e ilusión en el proyecto de la Empresa y el otro el de desilusión, el tema va acompañado por competitividad, en el Perú a los Gremios los de Oráculo de la CONFIEP, que consideran competitividad el fenómeno Chino, donde se sabe que la mano de obra es de niveles de semi esclavitud, siguen añorando los años 90 donde despidieron masivamente a trabajadores bajo el paraguas del despido “arbitrario”, lo que debería entenderse que el pagar una indemnización es por Resarcir de un daño o perjuicio. Esto colisiona con las políticas de buen gobierno, derechos humanos etc. Por el otro lado los trabajadores deben de incorporarse a Empresas que no sean las que peinan el mundo en búsqueda de oportunidades donde maximizar ganancias sin importar el impacto social que tienen sus actividades y se debe ser restrictivo e impedir como Estado el ingreso de compañías que solo buscan “oportunidades” y desterrar a las comparsas que hacen y aceitan todo lo que sea necesario para que se instalen en países como el nuestro, inclusive aplauden el tema de “indemnizar” por qué los montos a pagar están por debajo de las indemnizaciones que por daño pagan en el primer mundo
Muy buenos puntos Gianco. Yo creo que para responderte voy a citar un artículo reciente de Forbes. Quien recluta se hace y le hace al aspirante las siguientes preguntas:
1) ¿Puedes hacer el trabajo?
2) ¿Amarás el trabajo?
3) ¿Podremos tolerar trabajar con una persona como tu?
Personalmente creo que esas mismas preguntas son para que el empleado se las realize a si mismo. ¿Puedo hacer el trabajo? ¿Lo amaré? ¿Toleraré trabajar en esta organización? Hay un dicho que dice: "encuentra el trabajo que amas y no tendras que trabajar nunca más en tu vida. La búsqueda no es sencilla, pero vale la pena. Al igual que en el matrimonio...
Con respecto al tema generacional, creo que empezaremos a ver CEOs cada vez más jovenes!!! Eso resuleve muchos de los problemas que hoy tenemos.
Saludos,
Andres.
Buen articulo sin embargo me gustaría que se comente no solo el hecho de el matrimonio fluido. Si no que adicionalmente se aborde la problematica que viven muchas empresas de tener generacion de Baby Bommers, X e Y.
Que tienen drivers diferentes de captacion, retención y potenciación.
Hablamos de un CEO que tiene q lidiar con diferentes generaciones.
Que opina el buen Andres de esta problematica ?