La densificación de Lima y la continua construcción de viviendas cada vez más compactas, está obligando a proyectar la vida sobre, los centros comerciales, los clubes, los parques y en general sobre el espacio público.
Existe una necesidad de todos los sectores de la ciudad, y con mayor intensidad de las zonas populares, de buscar espacios de interrelación social, de prácticas deportivas y para el ocio en general.
Siempre me ha llamado la atención que, cuando una noticia está referida a zonas de Lima moderna, se habla de los “vecinos” de determinado distrito, sin embargo cuando la noticia se refiere a zonas periféricas, se les denominan “pobladores”.
Esta discriminación tácita entre las distintas Limas en las que vivimos nos obliga a pensar si en Lima existen ciudadanos de segunda clase y si los espacios públicos no son tan públicos como en realidad deberían, al estar restringido su uso a “los vecinos”.
Existe una apropiación derivada de la sensación de pertenencia que tienen las personas que viven alrededor de una zona y que segregan a cualquier otro grupo que lo puedan considerar un invasor del espacio vecinal. La tolerancia es una condición que las comunidades locales deben promover en la búsqueda de una identidad nacional.
El caso extremo son las pandillas que se adueñan de una parte de la ciudad y con violencia confrontan a otras pandillas que se intentan ampliar sus dominios.
Durante los años en los que el terrorismo asoló nuestra ciudad, se empezaron a enrejar los parques “por razones de seguridad”. Este criterio se impuso como una condición para crear espacios públicos donde se podía tener una tranquilidad relativa durante a epoca de incertidumbre.
El uso de los muchos parques fue restringido a horarios y controles que imponían los municipios. Esa práctica quedo instaurada en muchos lugares hasta nuestros días.
Una idea delirante similar hubiera sido que el Central Park de Nueva York hubiera quedado enrejado después de los ataque del 11 Septiembre, sin embargo este espacio se sigue utilizando como área de expansión de los neoyorkinos, y su usos es promovido constantemente con actividades culturales y recreativas.
Cuando ocurren casos como el de la restricción de los skateboarders en el parque Salazar, uno piensa hasta qué punto se puede permitir el uso del espacio público.
Creo que la respuesta es simple: es donde el derecho de unos no afecte el derecho de los demás.
El espacio público, es para todos, y su acceso debería ser lo más democrático posible. Sin embargo si alguna actividad vulnera o daña la propiedad pública, o afecta a otras personas esta debe de ser restringida.
Yo he tenido la oportunidad de ver a los skateboarders en el parque, y es una actividad que requiere una serie de facilidades que no ofrece este lugar y que el golpeteo y las maniobras que se realizan a través del ensayo y el error, maltratan las superficies y los elaborados pavimentos del parque.
Si esta zona tiene una vocacion para este deporte , se deberia equipar con facilidades para practicarlo.
Otra opción es potenciar una zona de Miraflores donde ya existe una tradicion para para la práctica de este deporte frente al Faro.
Los parque son para que la gente los utilice, y las autoridades deben promover su uso aunque esto implique un mayor mantenimiento y equipamiento. Los alcaldes deben tener la visión para interpretar la vocación de determinados espacios públicos y fomentar sus usos en vez de limitarlos o boicotearlos.
Los parques deben ser ese lugar donde los ciudadanos pueden realizar actividades que permitan crear vínculos con su ciudad en vez de ser retablos para ser admirados, o para sacarlos en una postal.
El parque florero deber ser reemplazado por el parque utilitario , sin miedo a que su uso se vuelva intensivo .
Ojala que cada vez existan menos rejas y mas equipamiento que permita que la comunidad se encuentre y disfrute sin mayor costo con la familia, los amigos y los vecinos y se recupere esa vida de barrio que nuestros abuelos vivieron.
Esta es una necesidad creciente de nuestra moderna ciudad.


6 comentarios al artículo
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Otro buen ejemplo es el parque que queda en la Av.El Corregidor en La Molina y los Parques Zonales repotenciados (hoy se les llama clubes y se ha borrado el ingenieril nombre de Parque zonal que corresponde a una denominación de reglamento)
Estos ejemplos nos hacen pensar en que si hay autoridades interpretando esta necesidad creciente
Un buen ejemplo de un parque “abierto” es el ubicado al lado del Pentagonito en San Borja. El último Domingo fui con mi familia y me sorprendió los atractivos que tenía: amplias zonas verdes muy bien cuidadas, lagunas con peces, patos y gansos, piletas, una pequeña cafetería, una pérgola hermosa, música ambiental. Quién diría que hace unos años esa zona no era más que un enorme terreno plano con un cartel que desea “prohibido pisar el césped”. En Lima, y en general, en todo el Perú deberían haber muchos parques similares al de San Borja, en los que se permita al público pasear, hacer actividades, en síntesis que la gente los haga “suyos” y no sólo que los contemple a lo lejos, detrás de una reja.
Excelente artículo y lo felicito por él. El correcto diseño del espacio público es fundamental para cambiar el rostro a la ciudad, no solo a través de mejorar parques, el espacio público por excelencia es la vereda la que siempre es olvidada.
Le invito a visitar mi blog en donde tengo un artículo, con mis ideas, referente al tema. http://transporteperu.wordpress.com/
En Lima el espacio publico tiene dueño, o es el Alcalde que decora los parques como si fueran la Sala de su casa ,o los vecinos que prohiben que los niños juegen porque "el jardin no se pisa"o las veredas que son tomadas por kioskos que atienden a la pista ,o las lotizaciones de las calles donde se definen territorios para lavar autos , vender chicles, pedir limosna con bebes y sin bebes , hacer teatro callejero o de las compañias que colocan unipolares ,paletas publicitarias y vallas donde vayas o los mamotretos de los rotarios . Todo esto hace pensar que tan público es el espacio público
Pepe:
A mi también siempre me llamó la atención y me causa gracia la diferencia que hacen entre "vecinos" y "pobladores". Te olvidas de mencionar a los "residentes" que se usa como término cuando la zona o inmueble está en una urbanización más elegante.
Otro tema que me llama la atención es cuando los municipios ponen bancas en los parques o avenidas y las ubican con frente a la pista. ¿Alguien piensa que es agradable sentarse a ver el caótico tráfico de Lima? Las bancas debieran mirar hacia el parque mismo.
Creo que hoy en día en Lima los espacios públicos se estan desarrollando mas para los "pobladores" que para los "vecinos"y además la mayoría de estos nuevos espacios publicos se encuentran en la periferia con ese enfoque (cuyo objetivo es aparte de mejorar el nivel de vida de las personas que viven en estas zonas ganar votos).
Además las obras que estan "destruyendo" Lima en estos momentos creo que también tienen este objetivo ya que la mayor cantidad de la poblacion esta concentrada en los conos.