Tuve la oportunidad de asistir hace algunas semanas a una conferencia sobre las tendencias económicas que definirán el crecimiento global en los próximos 10 años. Si bien en el corto plazo la incertidumbre viene dando la hora, para el largo plazo existen algunas tendencias que necesariamente estarán presentes bajo la gran mayoría de escenarios de corto plazo. En algunas de estas tendencias, los protagonistas son los países desarrollados; sin embargo en otras, tal vez las más interesantes, los países en vías de desarrollo serán los principales actores.
Del crecimiento esperado del PBI global para el 2020, el cual se estima en 40% sobre los niveles actuales, llegando a 90 trillones de dólares (millones de millones), se espera que un 25% provenga del crecimiento poblacional. Este incremento, casi todo proveniente de economías emergentes, es, pues, una de las principales tendencias que definirá el crecimiento global en la próxima década. Y es que no se trata de un incremento de consumidores de bajos recursos, sino de consumidores en su mayoría pertenecientes a la clase media global, que demandarán una amplia gama de bienes y servicios. Y esta demanda no será únicamente por bienes de consumo, sino también por una educación y atención de la salud de cada vez mejor nivel.
Otra tendencia presente en las economías emergentes serán inversiones en infraestructura, las cuales se irán dando a medida que esas economías sigan creciendo y reduciendo las diferencias con las economías avanzadas. Sin embargo, estas últimas también participarán en esta tendencia, ya que nuevas inversiones son necesarias considerando que mucha de la infraestructura de los países desarrollados tiene más de medio siglo de antigüedad. Dados los problemas de endeudamiento y presupuesto de las economías avanzadas, se espera que muchas de estas inversiones se den bajo esquemas de inversión público-privada.
La extracción y producción de materias primas seguirá jugando un importante papel en la próxima década, que beneficiará también en este caso las economías en vías de desarrollo. El crecimiento de la economía global demandará una mayor producción de la industria primaria, y se observarán nuevos usos que irán definiendo la demanda y los precios de los diferentes commodities. Por ejemplo, el maíz se utilizará cada vez en mayor escala para producir etanol, el petróleo y gas natural jugarán un importante papel en la producción de agua dulce a través de desalinización, y se creará una mayor demanda por distintos metales para producir turbinas para la generación de energía eólica. Según se mencionó en la conferencia, el cobre será uno de los commodities cuyo precio experimentará un mayor incremento en la década venidera.
Pero las economías desarrolladas, con todos sus problemas actuales, también jugarán un importante papel en el crecimiento de la economía global en los próximos 10 años, lo que representará aproximadamente el 30% del crecimiento esperado. Algunas tendencias que se observarán en esas economías son el crecimiento de la industria militar para cubrir la demanda de países emergentes, como China, así como la atención a su creciente población de elevada edad a través de desarrollo de productos y servicios acorde con este cada vez más importante segmento, el cual no sólo es significativo por su peso poblacional, sino porque concentra gran parte de la riqueza privada de esos países.
No obstante son los nuevos avances en distintos campos, que aún son liderados por las economías avanzadas, la tendencia que cuenta con mayores probabilidades de posicionar a esas economías nuevamente como los líderes del crecimiento global. La innovación provendrá, por un lado, de combinaciones y mejoras de productos actuales y, por otro lado, de ideas y progresos que aún no han encontrado un desarrollo a gran escala, pero que tienen un gran camino por delante. Algunos de estos campos son nanotecnología, inteligencia artificial, genómica, robótica, entre otros. En la medida en que estos países puedan enfocar esas ideas hacia necesidades del poblador común, como lo hizo la computadora personal en su momento, probablemente encuentren su camino hacia una nueva era de crecimiento (el inicio de una nueva “S Curve”).
Y si hablamos del Perú, la economía que según un informe global del HSBC será de las que más crecerá en los próximos 40 años en el mundo, si bien ésta no formará parte de todas estas tendencias globales mencionadas, será protagonista de muchas de ellas. Hay pues muchas oportunidades provenientes del crecimiento de la clase media, en bienes de consumo, educación y salud, de la explotación eficiente e inteligente de los recursos naturales, de la inversión en infraestructura a través de un modelo que atraiga a la inversión privada nacional y extranjera, y –quién sabe– tal vez nuestro país pueda ser pionero en innovación en algún nuevo campo del desarrollo humano.


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