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Con Waldo Mendoza defendiendo el sistema mercado

Con Waldo Mendoza en  defensa del sistema mercado  

Me envió Waldo su artículo la semana pasada. Leo el debate y entro gustoso. 

                        

Pedro Francke da en el clavo al afirmar en El debate necesario  (artículos debajo):

 “dejemos de lado los falsos debates . Criticar al modelo neoliberal no equivale a defender una intervención estatal que entorpece el funcionamiento de la economía…. Claro que no son raros en el mundo los estados que toman malas medidas. El tipo de cambio múltiple en Venezuela… sabemos adónde eso nos lleva. Lo mismo podemos decir acerca de eliminar el derecho de propiedad menospreciando la seguridad de los inversionistas, o de aplicar políticas fiscales insostenibles gastando ingresos extraordinarios a tontas y a locas .El mercado debe funcionar y la estabilidad macroeconómica debe ser cuidada”

Es fácil estar de acuerdo con la sensatez de tal declaración de principios.También es difícil discrepar, punto más punto menos, con el pronunciamiento de políticas sectoriales de Francke .En cuanto a los cambios necesarios, unos y otros podemos tener diferencias sobre los instrumentos de política económica, pero con pleno consenso en los objetivos.

Como sensata es la tesis principal del artículo de Waldo, titulado En defensa del neoliberalismo. A saber: en Brasil, Chile, Colombia, México y Perú la organización de la actividad económica da frutos  y las perspectivas a futuro son favorables. En cambio, en Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela, el enfoque es equivocado y tanto los resultados como las perspectivas  son sombríos.

El primer grupo de  países ha optado por dar mucho más juego al mercado que el segundo, pero sin olvidar que sin Estado tampoco hay  mercado. Pues el robo suplantaría a la producción y el  intercambio ;  y la fuerza  física a los contratos y los precios. El temario es  por tanto: ¿Dónde acaba e mercado y dónde empieza el Estado ? y ¿Qué hacer para que  la administración del  Estado sea eficaz y honesta? .

 La honestidad pasa por la compleja tarea de consolidar  instituciones que contraresten el inevitable conflicto de intereses entre el dueño (el ciudadano)  y el administrador  (el político y /o el funcionario). Es decir, el sempiterno problema del principal /agent.

 No es difícil caer en la tentación del Estado benefactor postulando implícitamente la idoneidad de sus intervenciones, la eficacia de éstas, y la  honestidad en su identificación y ejecución. Todo puede quedar en voluntarismo. La realidad es que buena parte de las intervenciones  no son idónea,  que muchos administradores son ineficaces y no pocos roban, unos más y otros menos, cuando no les miran, tanto en el sector público como en el privado.

El error que comete Waldo es utilizar las palabras “neoliberalismo”  y “modelo”. La primera porque mete a Satán en la sala  y ahí es donde salen Dancourt - con su artículo Sobre el neoliberalismo de Waldo -  y , más enérgicamente,  Jiménez  - con Sobre el liberalismo ¿Qué defiende Waldo Mendoza? -  a administrar  el exorcismo de rigor. La palabra  “modelo” porque como el pescado ,  siguiendo el símil de  Dancourt ,  los hay de muchos tipos  y, añado yo ,con el tiempo, todo pescado se pasa y huele . Francke lo tiene clarísimo con ese no caer en la discusión bizantina de la semántica e ir al grano.

Dancourt habla de tres factores independientes para explicar el desempeño económico: contexto externo, política macro, y modelo de crecimiento. Mi opinión es que no son independientes, sino interdependientes. Después, pasa argumentar que los peores resultados de Ecuador pueden ser de macro y no de “modelo”. A mí me parece mucho más sencillo el diagnóstico: en Ecuador ahuyentan a los capitales y a la inversión, mientras que el Perú los atrae. Si además son tiempos de crisis, de Ecuador  huyen en estampida. No es de extranar que menos y más volátil inversión, con más distorsiones, signifiquen menor crecimiento y mas errático.

Mi preocupación con el planteamiento de Félix Jiménez es que propone convertir toda una constelación de variables endógenas en variables de control, con lo que  se aleja demasiado del sistema de mercado y se acerca peligrosamente hacia la planificación central, de cuyo legado puedo dar fe por los diez años que trabajé con las economías post-socialistas.

Jiménez, por otra parte reparte errores a otros a discreción:

“El error de Waldo, entonces, es conceptual, teórico. Su definición de modelo neoliberal no tiene una buena evidencia empírica. Por su parte Dancourt comete, al parecer, otro error teórico”

Francamente, no queda claro si el error de Waldo es teórico o empírico.  Merece una explicación.  No pestañea, sin embargo, en sustentar argumentos en dos “monumentales” afirmaciones atribuidas al economista mexicano Jaime Ros:

“Según Jaime Ros, la economía mexicana no es amigable con la inversión privada porque la política económica neoliberal adoptada México desde mediados de los ochenta”

“Por otro lado, Jaime dice que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ‘no ha repercutido aún en las empresas ni en los productores mexicanos’. Por el contrario, a través de dicho tratado ha ingresado a México un mayor número de importaciones”

                

Como  se puede ver en la gráfica desde 1986 - año en que México empieza a abandonar el proteccionismo con su entrada al GATT - hasta 1994, las exportaciones se duplican. A su vez, entre 1994 (puesta en vigor de NAFTA) y 2004, más que se triplican. ¿Que ‘no ha repercutido aún en las empresas ni en los productores mexicanos’? ¡Pinta raro! como dice el  modismo chilango. Claro que suben la importaciones ...toma , y las exportaciones , de eso se trata de especializarse en lo que uno es mas eficiente, venderlo y con el dinero comprar el resto. No soy tan  estudioso de la economía mexicana como Ros,  pero algo debo haber aprendido los seis años que fui funcionario público mexicano.

Waldo sabe que estamos en desacuerdo en cuanto a la política macroeconómica de 2008-2009, pero somos afortunados porque estamos de acuerdo en  que el debate enriquece y que la dialéctica es progreso. Por eso pronto volveré a la carga con el tema de la macro. Espero que Oscar y Félix sean del mismo parecer que Waldo; que disculpen mi estilo hiperbólico ¡ no sé escribir de otra forma!  

Aconsejo a Waldo que, la próxima vez, no sea provocador y utilice bien el término “sistema de mercado” o , mejor todavía,  “economía social de mercado”, seguro que nadie se atreve a estar en contra ¿O sí?  Y así nos saltamos los aperitivos y el primero y  pasamos directamente al plato fuerte que es lo que sugiere Francke.  

                            

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En defensa del neoliberalismo

miércoles 20 de enero de 2010

 Waldo Mendoza Bellido

Jefe del Departamento de Economía de la PUCP

Cuando ocurre una crisis económica, un eterno candidato a culpable es el modelo de desarrollo, cualquiera sea éste. Como la tasa de crecimiento del PBI ha caído de 10 % en 2008 a 1 % en 2009, hay muchas voces que piden cambiar el actual modelo “neoliberal”. Sin embargo, si la alternativa en América Latina es un modelo como el de Argentina, Bolivia, Ecuador o Venezuela, donde la intervención estatal entorpece el funcionamiento de la economía, es mejor quedarse como estamos.

Argentina y Venezuela, en plena desinflación mundial, tienen tasas de inflación que son de las más altas en el mundo. En Argentina, el gobierno ha sido expulsado de los mercados internacionales de crédito y no tiene fondos para pagar su abultada deuda pública. En Ecuador, justo cuando la economía mundial empieza a recuperarse, la recesión está su clímax: 17 % de caída del PBI en noviembre último. En Venezuela, la reciente devaluación amplificará la estanflación que se inició en el segundo trimestre de 2009. Y el crecimiento económico de Bolivia, el más alto de América Latina en 2009, está apoyada en el impulso fiscal financiado con los ingresos provenientes de las nacionalizaciones, los cuales son, en su mayoría, transitorios. Todos estos países, en especial Bolivia y Venezuela, han espantado a la inversión privada, la fuente más importante del crecimiento económico sostenido.

El Perú está, felizmente, en el otro grupo, junto con Brasil, Chile, Colombia y México. En estos países, hace muchos años que la inflación ha dejado de ser un problema. El crecimiento del PBI, con la excepción del de México, ya se reestableció, luego de la recesión provocada por la crisis internacional. Por ser modelos amigables para la inversión privada, esta variable crecerá en los próximos años infinitamente más que en el otro grupo de países. En perspectiva, entonces, estos países crecerán a una velocidad mucho mayor que los otros.

Hay, sin embargo, dos correctivos que deben hacerse para que el crecimiento sea sostenido y socialmente aceptable.

En primer lugar, tenemos que enfrentar mejor a los choques externos. El Perú, durante el 2008-2009, fue un ejemplo clamoroso de lentitud de respuesta frente a una grave crisis internacional. El costo ha sido que la economía se paralizó en 2009.

En segundo lugar, el actual modelo de desarrollo tiene el gran lastre de que no ha logrado que dejemos de ser uno de los países más desiguales en América Latina. Hay una enorme tarea en este campo para la política fiscal, que tendrá que elevar sustantivamente la presión tributaria para poder sostener un gasto público mayor en capital humano e infraestructura. En ese campo, hemos retrocedido con el actual gobierno.

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Sobre el Neoliberalismo de Waldo  

miércoles 20 de enero de 2010

Oscar Dancourt


Creo que el desempeño macroeconómico (cuanto crece el empleo y el PBI y cuanto es la inflación y, probablemente, cual es el nivel de pobreza) de economías poco industrializadas como las del Perú (o Ecuador, Bolivia, Venezuela, Chile,etc.) depende de 3 factores independientes entre sí: 1) el contexto externo(precios mundiales de materias primas altos o bajos, entrada o salida de capitales extranjeros, recesion o auge en la economía mundial), 2) la política macroeconómica a cargo del banco central (precio del dólar y tasa de interés) y del MEF (gasto publico e impuestos) y, por ultimo, 3) "el modelo" de crecimiento que abarca un conjunto de rasgos mas permanentes de la estructura de la economía (cuánto estado y cuánto mercado, cuánta industria y cuánta exportación primaria, cuanta protección y cuanto libre comercio, cuanto sindicalismo y cuanta represión laboral, cuanta dolarización y cuanta desregulación financiera, libre movilidad de capitales o no, cuan extensa y eficaz la red de protección a los pobres y cuanta redistribución vía impuestos de arriba hacia abajo, etc).

Un error común que se comete, como Waldo en este articulo, es atribuir el mejor o peor desempeño macroeconomico exclusivamente al "modelo", olvidando los otros factores. Si quieres comparar dos modelos distintos tienes que controlar por los otros 2 factores. Ejemplo 1: el "modelo" peruano (neoliberalismo radical) durante la crisis de 1998-2000, al fin de Fujimori, es muy parecido al vigente durante la crisis de 2008-2009; el contexto externo (se cayeron los precios de los minerales y salieron los capitales) de 2008-2009 fue tan o mas desfavorable para el Peru que el de 1998-2000; sin embargo, el desempeño macro de 2008-09 fue muchísimo mejor que el de 1998-2000. ¿Cual es la razón? A pesar de retrasos y errores, la distinta política macroeconómica aplicada: subió el precio del dólar y la tasa deinterés en 1998 versus se mantuvo constante el precio de dólar y bajo la tasa de interés en 2009, se recortó el gasto público en 1998 (salvo durante la reelección) versus se aumentó el gasto público en 2009 (salvo al principio de la crisis durante Valdivieso). Punto esencial que explica estas diferencias de política macroeconómica: el banco central de 2008 tenía muchas reservas de divisas y el de 1998 no las tenía; si no hubiera tenido estas reservas, la crisis de 2009 hubiera sido mucho peor que la de 1998. Ejemplo 2: Para comparar el desempeño macro del Peru con el de Ecuador durante el periodo 2008-2009 también hay que tomar en cuenta los 3 factores. Supongamos que el contexto externo es igual para ambos y que los "modelos" son completamente opuestos entre si (cosas que habría que chequear). Si Peru enfrenta la crisis externa con un desempeño macro superior al de Ecuador, eso implica que el modelo peruano es mejor? No necesariamente. Capaz la política macro aquí ha sido mucho mejor que allá y la diferencia entre ambos modelos no explica nada.
 

Es sabido que Ecuador no tiene política monetaria ni banco central debido a la dolarización total del sistema financiero y, probablemente, eso impide también financiar internamente el déficit fiscal. Por tanto, no hay manera de compensar el efecto recesivo causado por la caída de las exportaciones y la salida de capitales con un aumento del gasto público y una rebaja de la tasa de interés y un incremento del crédito en moneda local. Lo único que le quedaba a Ecuador era subir los aranceles, cosa que hicieron. En suma, para comer pescado y comparar  "modelos", hay que tener mucho cuidado.

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El debate necesario

miércoles 20 de enero de 2010

Pedro Francke

Un reciente artículo de Waldo Mendoza, titulado “En defensa del neoliberalismo”, provoca iniciar un debate.

Primero veamos aquello en lo que estamos de acuerdo con Waldo: que tienen que hacerse cambios para “enfrentar mejor los shocks externos” y para que “dejemos de ser uno de los países más desiguales en América Latina”, lo que requiere “elevar sustantivamente la presión tributaria para sostener un gasto público mayor en capital humano e infraestructura”.

Segundo, dejemos de lado los falsos debates. Criticar al modelo neoliberal no equivale a defender una “intervención estatal que entorpece el funcionamiento de la economía”. (estoy seguro Waldo considerará también la defensa del medio ambiente o la salud pública como objetivos válidos de la acción pública). Claro que no son raros en el mundo los estados que toman malas medidas. El tipo de cambio múltiple en Venezuela, puede ser un buen ejemplo de eso: por nuestra experiencia con el dólar MUC sabemos adónde eso nos lleva. Lo mismo podemos decir acerca de eliminar el derecho de propiedad menospreciando la seguridad de los inversionistas, o de aplicar políticas fiscales insostenibles gastando ingresos extraordinarios a tontas y a locas (como en el Perú hoy se exige que hagan los gobiernos regionales con su canon). El mercado debe funcionar y la estabilidad macroeconómica debe ser cuidada.

Pero iniciar un debate en base a criticar las intervenciones estatales tontas o extremas, sería como basar la crítica al neoliberalismo en propuestas extremas como las de eliminar el Banco Central (propuesto por Carlos Boloña en su momento, pero que ningún economista neoliberal serio siquiera consideraría). Dejemos esos recursos polémicos a un lado.

 CAMBIOS NECESARIOS

 Detengámonos mejor en los cambios que nuestra economía requiere.  Si bien hay un acuerdo general en elevar la recaudación (aunque hasta ahora hay muy poco avance real), un tema fundamental es cómo. En un reciente debate que tuve con PPK, este buen representante del neoliberalismo planteaba, para mejorar la recaudación, hay que reducir la CTS y las gratificaciones de 16% del salario a 2%, para que así las empresas se formalicen y tributen más. Creo, por el contrario, que lo principal para mejorar la recaudación es cobrarle impuestos a las empresas mineras, petroleras y de finanzas que han tenido enormes ganancias los últimos años. Promover la formalización no pasa por reducir derechos laborales y los ingresos de los trabajadores, sino porque el estado facilite los trámites y el crédito a los pequeños empresarios, y sea más estricto en la fiscalización hacia las grandes empresas. Redistribuir el ingreso requiere una tributación que se concentre en los más ricos.

Pero la redistribución no sólo pasa por impuestos y gastos públicos. También se necesita garantizar derechos laborales que permitan una mejora de los salarios reales, que están estancados hace años y cuya participación en el PBI ha caído de 30% a apenas 21%. Hablamos de que los trabajadores puedan hacer su sindicato y negociar su pliego de reclamos sin temor a ser despedidos, lo que no sucede en el Perú pero es un derecho básico reconocido internacionalmente. Luchar contra la pobreza exige también promover aquellas actividades que dan más empleo a la gente, de dónde la mayoría de peruanos vive: agricultura y pequeñas empresas. Curiosamente, mientras los defensores del neoliberalismo propone que sea la acción estatal directa la única forma de mejorar la distribución y reducir la pobreza, y somos los críticos quienes demandamos que es necesario también cambios en el funcionamiento del mercado y de los agentes económicos para tener éxito en este objetivo.

PUNTO CLAVE: POLITICAS SECTORIALES

 Pero tal vez el punto clave en esta discusión sobre el neoliberalismo es: ¿hacen falta o no políticas que promuevan el turismo, que faciliten el avance tecnológico, que apoyen el surgimiento de nuevas industrias, que descentralicen la economía? ¿Basta con el funcionamiento “libre” de los mercados, o es necesario además una intervención consciente del estado para dirigir la economía, promoviendo las actividades que pueden tener mejores efectos sociales, ser sostenibles ambientalmente y promover una mayor dinamización productiva en el largo plazo? Por cierto, cuando hablamos de intervención estatal, no debemos pensar que esta deba ser exclusiva o principalmente mediante empresas públicas, un rol primordial debe jugar mecanismos de mercado que generan incentivos a la inversión y la empresa privada, como impuestos, créditos, regulaciones legales y subsidios.

Finalmente, una buena discusión requiere también precisar que es lo que no hay que cambiar, que es lo que hay que defender y mejorar. Anoto 4 centrales: 1) Una política macroeconómica anticíclica, que la hemos tenido por primera vez en 2009; tarde, pero máscale tarde que nunca; 2) El apoyo a nuestras exportaciones no tradicionales, incluyendo el turismo, que han crecido fuerte en los últimos años y eso está muy bien; 3) El avance de la construcción y la industria orientada al mercado interno; 4) Las inversiones públicas en infraestructura.

Pelota devuelta.

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Sobre el neoliberalismo: ¿qué defiende Waldo Mendoza?

martes 26 de enero de 2010

Escribe Félix Jiménez

Oscar Dancourt dice que el error de Waldo es hacer depender el desempeño de economías como la nuestra exclusivamente del modelo de crecimiento. Yo creo que su error es otro. Waldo define al modelo neoliberal como aquel “amigable con la inversión privada” y pone como ejemplos a Chile, México, Brasil y Colombia. ¿Es este realmente el conjunto de países representantes del neoliberalismo? En los casos de México y Colombia, parece no haber duda. Pero la economía mexicana no calza con la definición de Waldo. Según Jaime Ros, la economía mexicana no es amigable con la inversión privada porque la política económica neoliberal adoptada México desde mediados de los ochenta "no ha logrado resolver los problemas del país y estancó el crecimiento económico". En su artículo Estancamiento y Crisis de la Economía Mexicana, 2009, sustentó sus aseveraciones con los índices del PBI de 1940 a 1981, que registraron un crecimiento de 3.2%, en tanto que de 1990 a 2005 retrocedieron a 1.5%. Por otro lado, Jaime dice que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) “no ha repercutido aún en las empresas ni en los productores mexicanos”. Por el contrario, a través de dicho tratado “ha ingresado a México un mayor número de importaciones y, para el caso de los productores, casi han desaparecido por completo los créditos para el campo”. Finalmente, a la desaceleración del crecimiento a partir de 1982 hasta la fecha, se agrega el retroceso de la productividad total de los factores (PTF).

El error de Waldo, entonces, es conceptual, teórico. Su definición de modelo neoliberal no tiene una buena evidencia empírica. Por su parte Dancourt comete, al parecer, otro error teórico. Luego de afirmar que el desempeño macroeconómico de economías como la nuestra depende del: 1) contexto externo, 2) de la política macroeconómica y 3) del modelo de crecimiento, dice que «un error común que se comete, como Waldo en (su) artículo, es atribuir el mejor o peor desempeño macroeconómico exclusivamente al modelo, olvidando los otros factores». Claramente confunde modelo económico con modelo de crecimiento, y no toma en cuenta que las políticas macroeconómicas influyen en el comportamiento de largo plazo de las economías, retardando o acelerando la tasa de crecimiento económico.

Para centrar el debate propongo, entonces, lo que la teoría económica no convencional entiende por modelo económico, y sobre esta base, precisar que se entiende por modelo económico neoliberal. Un modelo económico es la forma de producción basada en un patrón específico de acumulación de capital que da lugar a un determinado liderazgo sectorial y de demanda en el crecimiento económico. Con base en esta definición podemos decir que la forma de producción que se orienta hacia las exportaciones en su versión neoliberal implica la liberalización al máximo de los mercados y, en particular, del mercado de trabajo, la reducción significativa de aranceles o su eliminación, y la asignación de un papel subsidiario y neutral al Estado. El modelo económico incluye una estructura de precios relativos, una forma de financiamiento y una estructura de demanda que determinan, conjuntamente, el patrón de crecimiento (quién lo lidera) y el tipo de tecnología que se adopta. Por su parte, estos dos últimos, el patrón de crecimiento y la tecnología, determinan los niveles y la calidad de empleo de la fuerza laboral.

Las reformas neoliberales y la naturaleza de la política económica determinan la estructura de precios relativos clave (fundamentalmente el salario real). Las reformas son las que configuraron un tipo de institucionalidad, o un contexto institucional, que incluye la Constitución y las leyes vigentes dictadas durante el fujimorato. (Es claro que el sistema sociopolítico influye en el nivel de desarrollo institucional, pero este es un tema que no abordaremos aquí). Para North (Institutions, Institutional Change and Economic Performance, 1990) estas son las reglas «formales». A estas se suman las «informales» que se refieren a los códigos de conducta, costumbres y valores que influyen en el comportamiento de consumidores y empresarios.

¿Qué significa entonces cambiar el modelo neoliberal? Primero, cambiar la Constitución y los tratados de libre comercio. Tiene que cambiar, también, la legislación que desregula el mercado de trabajo y vulnera los derechos a los trabajadores. Segundo, en los casos de las políticas monetaria, cambiaria y fiscal, sólo hay asegurar su manejo eficiente de las dos primeras e institucionalizar la regla contracíclica en la última, pero junto con una profunda reforma tributaria. Tercero, si no hay cambios en la Constitución, el Estado no podrá intervenir con políticas sectoriales y de otro tipo para desarrollar mercados internos, agroindustria y otras actividades manufactureras.

¿Por qué debe cambiar el modelo económico neoliberal en el Perú? 1) Porque es un modelo que alienta la competitividad mediante la apertura comercial indiscriminada y con salarios estancados. 2) Porque es un modelo primario exportador, extractivista, desindustrilizador, que no genera empleo sostenible y afecta al medio ambiente. 3) Porque alienta la dependencia del crecimiento de los capitales extranjeros (tanto con endeudamiento externo de la banca local y de las inversiones extranjeras sujetas a «estabilidad tributaria»). La inversión privada local o nacional no aumenta sostenidamente. 4) Porque descuida el desarrollo y expansión de los mercados internos, con lo cual conspira contra la inserción competitiva de la economía en los mercados internacionales, mediante aumentos sostenidos en la productividad. 5) Porque ha sacrificado la capacidad del Estado para hacer políticas sociales de calidad (salud, educación, seguridad social) al mantener una estructura tributaria regresiva y aceptar la práctica de los «óbolos» mineros. 6) Finalmente, porque el modelo económico neoliberal ha acentuado la desigualdad y la exclusión, empeorando la calidad de vida de la inmensa mayoría de la población.

Posted by FÉLIX JIMÉNEZ at 14:44

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