En mi último post (Privatizando el pollo a la brasa: El fin de la competencia desleal del Estado, 8 de diciembre del 2010) comenté una Resolución del Tribunal del Indecopi que le ponía el pare al rol empresarial del Estado cuando éste no respeta el principio de subsidiariedad, es decir el límite constitucional que le prohíbe desarrollar actividad empresarial allí donde la producción de un bien y servicio puede ser realizada por el sector privado.
En los comentarios al post varios sacaron a relucir la teoría de los bienes públicos para tratar de establecer una línea entre lo que corresponde el Estado producir, incluso empresarialmente, y lo que le corresponde a los privados. Esta teoría sostiene que cuando un bien genera externalidades (es decir los costos y/o los beneficios del bien o servicio no pueden ser internalizados en un titular específico, no hay incentivos para generarlos) entonces le corresponde al Estado producirlos cobrándonos impuestos. En sencillo, lo que nos querían decir los comentaristas es que es la existencia de externalidades lo que nos permite diferenciar situaciones en las que le corresponde al Estado producir un bien y cuando le corresponde a una empresa privada.
Esa teoría es, sin embargo, equivocada por incompleta. En el mundo real los bienes públicos son, con asombrosa frecuencia, producidos por los privados, y en particular por las empresas. Y por tanto el Estado es mucho menos necesario de lo que parece.
Y es a propósito de eso que vino a mi mente Ronald Coase, ganador del Premio Nobel de Economía en 1991, a quien escuché hablar de este problema hace algo menos de 10 años. Coase acaba de cumplir en diciembre pasado 100 años de nacido, y sigue vivo, lúcido e incluso se da el lujo de hablar, a esa edad, en público. No es de extrañar la longeva lucidez de quien es quizás uno de los economistas más lúcidos de la historia; en mi opinión, el más importante economista vivo, y quizás uno de los cinco más influyentes de la historia (junto con Smith, Hayek, Marx y Keynes, los dos últimos lamentablemente influyentes).
En un artículo escrito en 1974 (The Lighthouse in Economics, Journal of Law and Economics, Vol. 17, No. 2 pp. 357-376 The University of Chicago Press, se puede encontrar en http://web.rollins.edu/~ddavison/Coase_Lighthouse.pdf ) Coase desmitificó la idea que un bien que genera externalidades necesariamente será producido por el mercado, y lo hizo bañando la teoría con el ácido de la realidad.
El ejemplo usado en el artículo es el de los faros que se instalan en las costas para guiar por las noches a los barcos. En la teoría convencional los bienes públicos generan externalidades. Una vez instalado un faro todos los barcos que pasan por el lugar se benefician de la luz porque la pueden ver y usar como guía, sin pagar por ella. Eso es lo que se llama un beneficio externo o una externalidad positiva. Por su parte, quien hizo la inversión en construir el faro no podrá recobrar su inversión de los barcos que pasan porque no hay cómo cobrarles, pues no es imaginable tener un guardacostas persiguiéndoles para recabar una tarifa si es que llega a mirar y guiarse por la luz o que les tape la luz a los que no pagan. El costo no puede entonces ser internalizado en quién se beneficia por el faro. Eso sería un costo externo o una externalidad positiva.
Bajo esa perspectiva, la doctrina económica general catalogó a los faros como bienes públicos. Autores tan reconocidos como Mill, Sidgwick, Pigou o más modernamente Samuelson, sostuvieron que dada esta naturaleza, no quedaba otra salida de que el Estado construyera los faros y cubriera la inversión cobrándonos impuestos.
En esa perspectiva es fácil explicar por qué el caso del pollo a la brasa de la decisión del Indecopi está bien resuelto. El producir pollo a la brasa no genera externalidades. Si uno quiere un pollo con papas va a una pollería y le paga un precio al dueño que refleja el costo de producirlo. Y si el derecho de propiedad está bien definido el comensal recibirá todos los beneficios de comerse su pollito, pagando el íntegro de los costos en el precio. Hay que mandar al Estado a su casa y no tiene sentido que la Universidad del Altiplano produzca pollos con nuestros impuestos. No se requiere subsidio estatal para producir el número óptimo de pollos. En eso la aplicación de la teoría es correcta.
Pero, y aquí viene el error, esa teoría nos diría que sí sería legítima una empresa estatal para la construcción y mantenimiento de faros por que allí sí hay externalidades que impedirían que el sector privado se vea motivado a invertir y mantener faros.
El centenario de Coase les diría que en esta última parte del razonamiento están en un error. Y ello por la simple razón de que, como lo demuestra en su artículo, la historia de los faros en el Reino Unido nos dice que fueron construidos, administrados y financiados por los privados, quienes a pesar de las externalidades existentes, encontraron arreglos institucionales para poder cubrir su costo con pagos que los barcos hacían en los puertos.
Y es que si los beneficios brindados por la existencia de un bien público son suficientemente importantes para un grupo de personas y éstos pueden organizarse a bajo costo para producirlos, estos bienes se producirán más allá que se generen externalidades a terceros o que los terceros puedan generar externalidades a los productores de estos.
La moraleja de Coase es que incluso con la existencia de externalidades, los privados pueden tener incentivos para producir los llamados bienes públicos. Y ello significa que el Indecopi posiblemente tenga que declarar como competencia desleal mucho más cosas que las que la teoría de los bienes públicos sugeriría.
Temas como la salud, la educación, la seguridad, las playas, las calles, las carreteras, y muchos otros, tradicionalmente colocados alegremente en el cajón de los bienes públicos, reservados al Estado, pueden ser cubiertos por el sector privado mediante incentivos adecuados y arreglos institucionales inteligentes.
Por ejemplo la seguridad ciudadana, como los faros, genera externalidades. El beneficio de un vigilante en la calle genera seguridad no sólo a quien paga por él, sino a todos los demás en el barrio que ven reducidos los robos por el desincentivo de la mera presencia del guachimán. La conclusión sería que entonces nadie contrataría guachimanes para vigilar las calles. Pero lo cierto es que los guachimanes existen a pesar de generar externalidades y son una fuerza de seguridad más numerosa (y muchas veces más efectiva) que la fuerza policial estatal pagada con nuestros impuestos. Le puedo asegurar que usted se siente mucho más seguro en un condominio urbano o en una playa, protegido por una fuerza privada de seguridad, que en un barrio residencial pero abierto de Lima protegido por una fuerza de seguridad estatal.
Y usted usa esta página web de Semana Económica para obtener información (tradicionalmente considerada un bien público) sin pagar por ella, gracias a que unos anunciantes financian con publicidad el bien público de manera privada, de manera similar a como alguien usa gratis Facebook, el buscador de Google, obtiene información en Wikipedia o usa un correo electrónico brindado gratuitamente por Yahoo o Hotmail. La propia Internet podría ser considerada un bien público. En todos estos casos los bienes se producen privadamente generando externalidades que el modelo convencional usaría como fundamento para negar su producción privada. Bajo la teoría de los bienes públicos muchos de estos bienes tendrían que ser producidos por el Estado.
Y por supuesto que la teoría de los bienes públicos no puede explicar por qué tenemos empresas estatales produciendo bienes privados tales como gasolina o agua potable. Pero esa es ya otra historia.
Lo cierto es que los 100 años de vida de Coase son una buena oportunidad para mostrar que muchas teorías son superadas por la realidad. En sus 100 años, las ideas de Coase han generado externalidades enormes, muy superiores a los beneficios que ha recibido como académico. Sólo los beneficios generados por el sistema de subasta del espectro electromagnético para telecomunicaciones ideado por él, han generado en Estados Unidos beneficios que hubieran podido pagar el ingreso integro que recibió Coase en su vida y más de 200,00 académicos como él.
Coase y sus ideas son un bien público que ha durado más de 100 años sin ser financiado con nuestros impuestos. Y ojalá que sus ideas nos ayuden a aliviar la pesada carga que la actividad estatal coloca sobre los hombros de los privados. Y Ojalá que además se cumpla con la actividad empresarial estatal el refrán que dice: "No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista".
11 comentarios al artículo
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RESPUESTA A ALFREDO BULLARD ELENA CONTERNO
Estimados colegas :
El primer planteamiento coherente y riguroso de los bienes publicos puros lo pressnta Samuelson en 1954 en su articulo The Pure Theory of Public Expenditure. Tiene que ver con la toma de la decision de proveer el bien y pagar- en la practica - con impuestos su produccion ( en rigor cada beneficiario del bien tendria que pagar su " marginal wilingness to pay" personal.
En principio la teoria no se pronuncia sobre si es el Estado directamente quien deba producir el bien publico .Algunos bienes publicos pueden ser concesionados ( outsouced ) al secotr privado ( p. e. La adminstracion de las carceles ) otros como la administracion de justicia claramente no pueden concesionarse al Sector privado .
A veces cuando hablamos de bienes publicos , nos vienen a la mente la educacion y la salud , pero ambos son bienes eminentemente privados no publicos. La salud se convierte en bien publico puro solo para contener epidemias de enfermedades contagiosas ( de ahi que la privision de los recintos de cuarentena sean bienes publicos .
Saludos
RIcardo
Hola Ricardo. Gracias por tu comentario y por seguir con una discusión tan interesante. Coincido casi por completo con todo lo que dices. Mi punto,si se queire poner en simple, es que el punto de partida es asumir que losprivados podrán suministrar un bien y que se requieren muy buenos argumentos para girar hacia su provisión estatal. E incluso, como bien dijo Elena Conterno en un comentario en mi blog, cuando la respuesta es el Estado hay que diferenciar el finaciamiento con impuestos que la gestión estatal directa. Parece más intelegente pensar en concesioanr la actividad a quien pida el mínimo subsidio. Mi mail es abullard@bullardabogados.com.pe (para el chiste que ya me metiste la curiosidad. Un abrazo
Gracias por la manera didáctica de tratar el tema. Feliz 2011 y que sea más feliz completando el vacío del chiste.
Estimado Ricardo:
Primero, quiero me cuentes el chiste, jaja.
Segundo: Yo creo que hay que partir siempre del pragmatismo, el estado no ostenta los incentivos adecuados para resultar eficiente en las actividades que de por si consideramos todos como públicas, sea por tradición o por imposibilidad de convertirlas en privadas. En consecuencia, el alejamiento del estado del ámbito de los intercambios comerciales resulta altamente deseable. Sin embargo, si existen ámbitos en los que el estado resulta conveniente, y es en aquellos ámbitos en que se requiere un poder respetado por toda la colectividad, al que todos se sometan, como con los impuestos, en pro de una mejor distribución del bienestar (al respecto existe este importante artículo "La Ley" de Bastiat que advierte del peligro del estado Expoliador).
En fin, es evidente que los bienes privados también pueden generar externalidades, pero la importancia de éstas externalidades es menor en relación al beneficio otorgado por el hecho de que el bien sea privado; como en el caso de los productos con tara: a pesar de saber que existe tara, los compramos porque el beneficio que nos brindan es superior al perjuicio que nos ocasiona la tara.
Excúsame por el ataque de verborrea, y gracias por el artículo.
Luis
RESPUESTA A DCODRILO
Estimado Decodrilo ,
Gracias por tu comentario y Fleiz 2011 .
No entiendo en que sentido mis articulo Correo y Blog son una cortina de humo . Sonceramente, me los explicas .
Gracias
saludos
Ricardo
La parádoja tiene su artilugio bastante forzada, pero en fin los teóricos quieren pontificar sobre nimiedades tratando de hacer una confrontacion Estado-Privado.
Esto es una cortina de humo de Ricardo Lago parecida a la captura de Crousillat para esconder el principal problema de los Wikileaks sobre el Perú la presencia de oficiales de la Marina organizados para sacar embarques de droga a España, Canada y USA, que es comandada por el actual Jefe de la Marina de Guerra del Peru y el Sr.Silva da Paula compitiendo en el tráfico de drogas con los carteles privados, al parecer los norteamericanos estan celosos. ( textualmente Lago escribe)
El 4 de enero, el diario El Universal daba cuenta, en su página 6, de dos noticias: los cárteles mexicanos operan con mafias de Afganistán para abastecer de heroína a Europa, EE.UU. y Canadá; el Cártel de Sinaloa se abastece de cocaína en el Perú, para lo que dispone de dos bandas armadas en la sierra norte del departamento de Piura.
Sería bueno que si Alan no interviene, Si Lago y Cía estan mudos que el Indecopi intervenga por que con los impuestos no se puede suvencionar el narcotrafico.
Mario ,
Soy consciente , por supuesto , de la necesidad del "principio de subidiariedad " como test para la accion estatal y tambien de que toda intervencion estatal para subsanar un "market failure" conlleca un " govenment failure " ( que emnana sobretodo del la externalidad negativa de la cadena de principal -agent a que esta sujeta la administracio publica , algo que la religion de l izquierda cerril nunca ha entendido o querido entender ). Decia aquel que el "capitalismo es la explotacion del hombre por el hombre y el socialismo justo al reves ".
Curiosamente , la mayoria de los programas de privatizacion de empresas por vouchers en Europa del Este ( el Checo como emblematico) partieron del marco del Teorema de Coase , el caso en que fallaron en obtener lo resultados esperados a corto plazo porque los ninguno de los tres supuestos se coumplian a cabalidad : costos de transaccion cero , derechos de propiedad bien definidos , y ausencia de efectos riqueza .
Saludos
Ricardo
RESPUESTA A MARIO CAMOIRANO
Estimado Mario ,
Ho he leido el articulo anterior de Alfredo ,Lo hare y te digo .
SIn embargo , mi argumento es que entre bienes privados puros y bienes publicos puros es lo que hay una linea continua y que el mejor ejemplo de bienes publicos puros, mas que los faros , son bienes como " la buena administracion de justicia" . la promocion de la competencia ( una INDECOPI ideal ) , la garantia de ley y orden por el Estado....la corrupcionj judicial o ppolicial y un pais sin orden publico ( en que prevalecen las bandas armadas ) son formas espurias de privatizar estos bienes publicos.
Pasando a la investigacion de Coase sobre la provision privada de faros en Inglaterra , El tema no es tanto si se contruyeron faros o no , sino que debido a la distorsion del polizonte o "free rider" , el costo para usuarios que pagaban era "mas alto que lo.. " ., algo que te leeva a la subproduccion del servicio bajo el optimo .
Sigamos conversando del tema . Al igual que Ivan Alonso , yo soy ex-alumno de Harold Demsetz que fue la mancuerna de Coase ..
Saludos
Ricardo: En su articulo "Un Mundo sin Propiedad ..." Alfredo distingue los Bienes privados Imperfectos (bienes rivales con altos costos de exclusión) y los Bienes Públicos Imperfectos (bienes no rivales con bajos costos de exclusion). Yo creo que AB apunta (y tratandose de un post en honor a Coase tiene que ser asi) al tema de los costos de exclusion, que son parte de los costos de transaccion. Recurrir al Estado para la provision de un bien o servicio debe ser siempre la ultima ratio.
Considero que hay que tener presente que la actividad estatal empresarial solo resulta imprescindible en casos en los cuales los privados no tengan los incentivos correctos, subsidiando determinados bienes o servicios. Caso contrario, a decir del profesor Bullard, existirá competencia desleal pues en caso de ineficiencia de dicha actividad nunca saldrá del mercado pues está financiado por todos nosotros.
de maravillas.....aunque todavia queda un vacio (el chiste)