Ricardo,
Gracias por una nota tan cariñosa y acertada, que nos realza a todos y compensa en algo el descuido colectivo de Esteban en el que todos fuimos partícipes.
Conocí a Esteban recién en 2001, cuando regresé al BCR y lo encontré entre el equipo de asesores. Empecé a conocerlo y me fui dando cuenta de su extraordinaria capacidad y cultura económica, y a la vez, de los demonios que le impedían tener una relación social normal, al punto de que ninguna secretaria aceptaba trabajar con él. Le pedí entonces que trabajara dirrectamente conmigo, como asesor de la presidencia, y empazamos a reunirnos ocasionalmente para intercambiar ideas de una forma que no era posible con otros economistas del Banco, formados mayormente en escuelas de ideas fijas e incapaces de comprender las reflexiones de Keynes y Fitzgerald que Esteban cita en su libro y que tu citas aqui. Y, dicho de paso, cuyo acierto ha sido poderosamente demostrada por la historia de los últimos dos años. Lamentablemente, mi relación con Esteban en el BCR duró poco. Contra mi opinión, e incluso mi apelación, durante el año 2002 el directorio decidió despedirlo con el argumento de que no ejercía un cargo jerárquico, privando al Banco de un economista que sería de lujo en cualquier banco central del mundo.
Por ese y otros motivos similares, renuncié al Banco en 2003 el año sigiuiente acepté una propusta de la Universidad de San Martín de Porres para crear un centro de investigación. No dudé de invitarlo a Esteban para que me acompañara en esa aventura, y fue así que tuve el privilegio de trabajar nuevamente con él, ésta vez durante unos dos años. En ese corto lapso de tiempo, Esteban redactó un libro extraordinario, que se convirtió en la primera publicación de nuestro jóven Instituto del Perú. Titulado El Abrazo Invisible, el libro es un exámen de las teorías de crecimiento que enfatiza las ideas modernas, muchas surgidas de la ciencia de la administración, como son por ejemplo las briallantes intuiciones de Michael Porter. La mente de Esteban era demasiada culta y sofisticada para caer en recetas, y más que ser otra prédica a favor de ciertas "soluciones," el libro nos regala un marco de análisis para reflexionar sobre, y aprovechar mejor, las relaciones espaciales y entre estamentos de la sociedad, en particular estado y empresa.
Sólo discrepo ligeramente en un punto que mencionas, y creo que lo haces por cuidar las formas. Hnyilicza quizás fue el mejor economista matemático peruano, como afirmas, pero me atrevo a decir que fue el economista peruano de las últimas décadas más culto, analíticamente poderoso, honesto e intelectualmente apasionado y sabio. Una buena definición del "mejor," punto.
Richard.
Leer más: http://blogs.semanaeconomica.com/blogs/el-nuevo-sol/posts/recordando-a-esteban-hnyilicza-el-mejor-economista-matematico-peruano#ixzz0dvQwtVgh


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