
Artículo originalmente publicado en DEBATE N°115, junio-julio 2002.
En el 2002, DEBATE convocó a un grupo de especialistas para que abordaran la problemática de la educación desde diferentes aristas.
Los exámenes finales
Las evaluaciones nacionales de rendimiento escolar brindan información indispensable para mejorar la calidad del sistema
Santiago Cueto
¿Son importantes las evaluaciones nacionales del rendimiento escolar? ¿Para qué sirven? Los resultados de este tipo de procedimientos nos permiten obtener datos empíricos que permiten verificar si los logros de aprendizaje previstos en los currículos y/o esperados socialmente, a menudo ambiciosos, se están logrando. Si tales resultados arrojan que no se han conseguido las metas señaladas, la información extraída de las evaluaciones permite explorar respuestas a preguntas tales como: ¿cuánto han aprendido los estudiantes de las diversas competencias requeridas de ellos?, ¿qué grupos de alumnos logran mejores o peores resultados?, ¿qué factores de la escuela (o del sector educación) y del contexto del estudiante tienen mayor incidencia en el rendimiento?, ¿cuál es la evolución histórica de la productividad de los colegiales?, ¿cómo se compara el rendimiento de los educandos peruanos con el de sus pares de la región y del primer mundo en áreas específicas del currículo?
Las evaluaciones del rendimiento de los estudiantes, pues, deben ser uno de los instrumentos a través de los cuales el gobierno y los diferentes actores educativos
–públicos y privados– asuman la responsabilidad de brindar un servicio de calidad. Para ello deben dar cuenta de sus resultados. Esa información deberá ser colectada y diseminada de manera específica, de acuerdo con las necesidades e intereses de diversas audiencias, pero sobre todo será útil para sugerir políticas nacionales o locales que permitan mejorar algunos de los problemas que aquejan al sistema peruano desde siempre. Por ejemplo, las grandes desigualdades en los resultados educativos, estrecha y positivamente asociadas a los recursos socio-económicos. La educación peruana no ha logrado romper el círculo de la pobreza; más bien la reproduce al interior del sistema.
Afortunadamente en el Perú hay algunas experiencias relevantes para contrarrestar esto. Así, el Ministerio de Educación realizó a finales del año pasado la tercera evaluación nacional, que por primera vez incluyó a estudiantes de escuelas rurales multigrado y unidocentes, es decir las más pobres y aisladas. Esta tercera evaluación utilizó pruebas de matemáticas y comunicación (lenguaje) en castellano, quechua y aimara. Las preguntas de las pruebas fueron de opción múltiple, con respuestas cortas y largas, producción de textos, comunicación oral, y solución de problemas prácticos con material concreto. Como parte de la misma experiencia también se administraron varias escalas de actitudes para los estudiantes, así como encuestas sobre contextos educativos y familiares a docentes, directores, estudiantes y padres de familia.
Hay otros buenos signos. El año pasado el Perú administró las pruebas PISA como parte de una evaluación trienal organizada por la OCDE. Este estudio está orientado a conocer los logros de los estudiantes de 15 años, matriculados en cualquier grado del sistema educativo. En PISA se incluyeron preguntas de comprensión de lectura, ciencias y matemáticas. Estos tests no se basaron en el currículo, sino en las habilidades que se consideró debería mostrar un estudiante próximo a convertirse en ciudadano. Seguramente los estudiantes peruanos saldrán entre los últimos del ranking entre países; sin embargo, esto es secundario frente a varios beneficios del estudio. Se espera que de un análisis cuidadoso de los instrumentos y resultados se puedan inferir lecciones para el mejoramiento del sistema. Los resultados de las dos evaluaciones mencionadas deberían conocerse en el transcurso de los próximos meses.
Es de esperar que la evaluación del rendimiento de los estudiantes contribuya a combatir una política educativa poco efectiva. En el pasado, gran parte de las decisiones en este ámbito se basó en uno o varios de los siguientes elementos: teoría o filosofía de la educación; modas predominantes en reformas de la educación en la región; artículos o ponencias de especialistas que lograban argumentar de manera lógica sus opiniones, mayormente sin ningún sustento empírico de investigación o evaluación realizada en el Perú; presiones de algunos sectores sociales o de algunos partidos políticos; y, por supuesto, la tradición. La evaluación es una práctica que debería continuar, y sus principios deberían ser difundidos a otras áreas y programas del campo educativo, de modo que se puedan rendir cuentas y aprender de manera objetiva y sistemática de la experiencia, buscando el uso más eficiente de los recursos disponibles.


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CAPACIDAD DE RESPUESTA DEL PERÚ ANTE LA CRISIS ES MAYOR AHORA
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Los indicadores de solidez de la economía peruana han mejorado respecto a 2008, lo que permite ahora una mayor capacidad de respuesta frente a posibles escenarios externos adversos.
La posición de liquidez internacional del país ha aumentado significativamente debido al aumento de las reservas internacionales, cuyo nivel ha pasado de US$ 34,7 miles de millones a US$ 48,7 miles de millones entre setiembre de 2008 y diciembre de 2011 (de 27,4 por ciento a 28,6 por ciento del PBI). Asimismo, el ratio de las reservas internacionales con relación a las obligaciones externas de corto plazo más las obligaciones del sistema financiero con el público pasó de 1,3 veces a 1,6 veces en similar periodo.