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iPhone 4S, el consumidor y Pettis

Sanlitun (三里屯) es un área comercial muy popular en Pekín. Está llena de tiendas que representan a famosas marcas internacionales, restaurantes y bares, alrededor de los cuales se desarrolla una animada vida nocturna, además de ser el lugar preferido por los expatriados y ABC (American-born Chinese). De hecho, allí tuve la oportunidad de disfrutar las fiestas de Halloween y del Año Nuevo occidental.

Hace unas semanas este lugar fue testigo de pugnas callejeras ante la llegada del modelo de teléfono celular iPhone 4S de Apple. Las colas y el tumulto posterior no pudieron controlarse y, ante la inminente posibilidad de ver peligrar la integridad física de los empleados de las tiendas y los compradores, la compañía vio por conveniente suspender temporalmente las ventas.

Este acontecimiento nos llama a reflexionar acerca del consumidor chino emergente y sus costumbres. Así, por ejemplo, si uno usa el servicio de metro no puede pretender hacer una fila porque allí todavía prima le ley de la selva. Si es hora punta, la entrada al mismo es una procesión, así que si una bomba lacrimógena cayera de casualidad uno encontraría una muerte segura. La apretadera es tal que los policías tienen que dirigir el tráfico peatonal al interior de los pasillos, además uno puede quedar detenido por varios minutos, y hay momentos en que simplemente uno levanta los pies e igual avanza como flotando. Pero, volviendo al incidente con el iPhone 4S, allí nadie respetaba nada, es decir, las colas ya no existían, así que no me extraña que hayan comenzado a liarse a golpes.

Llegará el momento en que el consumidor chino promedio comience a sofisticarse cada vez más y alcance un nivel de civismo más acorde con los tiempos modernos. Sin embargo, así y todo, todavía éste respeta el sistema político vigente, y eso es bueno porque no me hace ver un problema serio de descontrol por ese lado, al menos en el corto plazo. El Partido Comunista Chino (CPC)  seguirá dirigiendo los destinos del país siempre y cuando sepa enfrentar los problemas presentes con firmeza, como hasta el momento lo viene demostrando, y sepa adaptarse a los rápidos cambios que está adoptando su sociedad de consumo, muy novelera por cierto.

Casi al mismo tiempo del problema con el iPhone 4S, Michael Pettis, profesor de la Universidad de Pekín y ex director gerente de Bear Stearns, pasó por Lima y dio una conferencia titulada “¿Hacia dónde va la economía china?” En ese evento el Sr. Pettis, cual Nouriel Roubini, nos sorprendió con su visión acerca del modelo de crecimiento chino basado en las inversiones, el cual sería eventualmente insostenible, por lo que estima que el crecimiento económico durante esta década después del 2012 no sería mayor al 3%, lo que afectaría a países exportadores de minerales como el Perú.

 

Pero lo que más me llamó la atención ocurrió prácticamente al final de la conferencia, durante la ronda de preguntas y respuestas, en que el libreto ya no contaba. Allí salió un último grupo de preguntas juntas: ¿qué reformas están pendientes en China para que sea considerada una economía de mercado?, ¿cuáles serían las medidas que adoptaría el gobierno chino para migrar de un gobierno exportador a uno que estimule el consumo interno de su población?, ¿qué piensan hacer en China para que el desarrollo económico-social no se centre en las ciudades costeras, sino en todo el país?, ¿qué variable del PBI chino determina su crecimiento?

El conferencista comenzó contestando a la última pregunta, e indicó que el aumento en inversiones ha sido la variable determinante del crecimiento en China. Respecto a las reformas pendientes, se escudó en el hecho de ser un financiero y de haber trabajado muchos años en Wall Street para regalarnos el siguiente comentario: “…La reforma clave está en el sector financiero porque si puedo controlar el crédito y el costo del crédito en el Perú,  controlo el Perú…”(!). En este sentido, agregó que la más importante reforma para que China sea considerada una economía de mercado implicaba reformar el sistema bancario, es decir, que la banca deje de ser un simple agente del gobierno y, además, se liberen las tasas de interés. Sin embargo, dijo que veía muy poco probable que esto pasara en China porque justamente implicaba que el gobierno perdiera el control. En ese mismo instante, Pedro Pablo Kuczynski, panelista del evento, comenzó a adoptar posturas muy sintomáticas: se tapaba la boca y luego se tocaba la cabeza, se volvía a tapar la boca y nuevamente se volvía a tocar la cabeza, para luego optar por bajar los brazos y la mirada. El detalle se puede apreciar viendo el video del evento a partir del minuto 83, aproximadamente.

Por mi lado, yo trataba de digerir lo que el Sr. Pettis nos revelaba. Si lo que nos afirmaba era cierto, ¿no cabría preguntarse quién controla el crédito y el costo del crédito en el Perú, es decir, quién controla al Perú? Y yendo más allá, ¿no fue la falta de control del intrincado sistema financiero internacional la que, en gran medida, llevó a los excesos que ocasionaron la crisis financiera del 2008, situación que hasta ahora nos viene afectando? ¿Acaso Pettis pretende que en China el control del crédito y la tasa de interés pase a manos de la banca privada?

Pero las respuestas no quedaron allí. Pettis nos soltó otra perla. A la pregunta de cómo hacer para que el progreso de las ciudades de la zona este de China se pueda trasladar a la zona interior pobre, la respuesta fue que todo el mundo estaba de acuerdo con que era fundamental llevar el progreso a esa zona; sin embargo, señaló que eso sólo era válido desde el punto de vista político o social, pero que en la perspectiva estrictamente económica no sólo no era fundamental, sino también una mala idea. Según su lógica, la zona interna de China es muy pobre y de muy baja productividad, por lo que invertir en ella implicaría perder dinero. Entiendo que el Sr. Pettis sea un tecnócrata desprovisto de intereses políticos y haya pretendido ser muy purista, pero su respuesta ofrece una distinción que resulta irrelevante. ¿Qué mensaje nos quiere vender con esta afirmación? ¿Acaso está pasando por su cabeza que existe la posibilidad de que dejemos de atender a determinada población sólo porque es pobre e improductiva, o sea, poco atractiva para la actividad económica privada? ¿Por qué forzar esta distinción de planos? Esto me hace recordar respuestas como las del Sr. Julio Velarde, presidente del BCRP, cuando afirma que no existe en nuestro medio una burbuja inmobiliaria, pero que, en caso hubiera y reventara, no tendría “consecuencias macroeconómicas”. ¿Y que hay del impacto microeconómico? Esto que ya está afectando los bolsillos de la gente tal parece que no le quitara el sueño.

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2 comentarios al artículo

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J. Nicolás Alvariño

Excelente post José. Me parece muy interesante que hallas captado los movimientos involuntarios de PPK. En especial te agradezco por este post porque yo había leído una entrevista a Pettis en SE (22 de enero) y aparentemente salí con la impresión equivocada del profesor. Tu post me a permitido complementar mi imagen de él.

Con respecto al tema central, es cierto. Muchas veces los economistas olvidamos que cuanto vemos funciones de demanda o movimientos de la tasa de cambio o una inflación fuera del rango meta realmente estamos hablando de personas.

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Economacro

Un gran bostezo y preocupante lo dicho por el chino...

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